Comer de forma equilibrada no tiene por qué significar contar calorías, pesar cada alimento o seguir menús complicados. El método del plato es una herramienta visual muy sencilla que ayuda a organizar las comidas y a mantener unas proporciones adecuadas entre los principales grupos de alimentos. Puede resultar especialmente útil para las personas mayores porque permite adaptar fácilmente las cantidades, los alimentos y las preparaciones a los gustos y necesidades de cada persona.
La idea es muy fácil de recordar: aproximadamente la mitad del plato se reserva para verduras y hortalizas, procurando variar tanto los alimentos como las formas de prepararlos. La otra mitad se divide en dos partes: un cuarto para alimentos ricos en proteínas, como pescado, aves, huevos, legumbres o frutos secos, y otro cuarto para alimentos ricos en hidratos de carbono, priorizando opciones como cereales integrales, arroz, patata, quinoa o legumbres. No es necesario que las proporciones sean exactas en cada comida: se trata de una referencia visual para ayudarnos a construir platos variados y completos.
El método se completa utilizando aceite de oliva para cocinar o aliñar y haciendo del agua la bebida habitual. A partir de esta estructura pueden prepararse multitud de combinaciones diferentes y adaptarlas a nuestros hábitos: pescado con verduras y patata, pollo con arroz y ensalada, legumbres acompañadas de hortalizas o muchas otras posibilidades.
Lo importante es entender el método del plato como una orientación práctica y flexible, no como una regla rígida. En la infografía que acompaña este contenido puedes consultar de un vistazo cómo distribuir los diferentes alimentos y utilizar esta sencilla herramienta para organizar tus comidas del día a día.
