Leche fresca o leche UHT: ¿en qué se diferencian?

La leche es un alimento que puede formar parte de una alimentación saludable y aportar nutrientes importantes como proteínas de alta calidad, calcio, vitamina B12, fósforo o yodo. En el supermercado encontramos principalmente dos tipos: la leche fresca y la leche UHT (también conocida como leche de larga duración). Aunque muchas personas piensan que existen grandes diferencias entre ellas, lo cierto es que su valor nutricional es muy similar.

La principal diferencia está en el tratamiento térmico que reciben y, como consecuencia, en su forma de conservación. La leche fresca se somete a un proceso de pasteurización, un calentamiento suave que elimina los microorganismos perjudiciales y requiere mantenerse refrigerada desde el primer momento. La leche UHT, por su parte, se calienta durante unos segundos a una temperatura más elevada y posteriormente se envasa de forma estéril, lo que permite conservarla durante más tiempo sin necesidad de refrigeración mientras permanece cerrada.

Una vez abiertas, tanto la leche fresca como la leche UHT deben conservarse en el frigorífico y consumirse en pocos días. Además, es importante recordar que ninguna de las dos necesita conservantes para mantenerse en buen estado: su conservación depende del tratamiento térmico y del tipo de envase utilizado.

Por tanto, elegir una u otra dependerá principalmente de las necesidades de cada persona y de sus hábitos de compra. Si se va a consumir en poco tiempo, la leche fresca puede ser una buena opción. Si se busca una mayor duración o disponer de leche de reserva en casa, la leche UHT resulta especialmente práctica.

Un consejo práctico

Más que preocuparte por si la leche es fresca o UHT, presta atención a conservarla correctamente una vez abierta y elige la opción que mejor se adapte a tu ritmo de consumo. Ambas pueden formar parte de una alimentación equilibrada y aportar nutrientes de gran interés para la salud.